domingo 9 de noviembre de 2008

EMBOSCADA TERRORISTA

- Me faltan dos meses para mi baja mi Capitán - Le dijo el Sargento Vicente Puclla al Capitán Gonzales una noche antes del enfrentamiento - y de ahí me voy a mi casa.
- Y de donde eres Vicente? - le respondió el joven capitán con quien compartia la guardia nocturna de doce a tres de la mañana.
- De Pitumarca mi capi, conoce?
- En serio? - Sonrió el capitán pues había escuchado que ese pueblo existía pero jamas se hubiera imaginado conocer a alguien de tan profunda región del Perú - no, no conozco.
- Me iré a cuidar a mi viejita, tiene cancer la vieja, y desde que mi viejito se murió hace un año cuando lo mataron los terrucos solo yo viviré con ella, porque ya no puede caminar bien...
Recordaba aquella conversacion que tuviera con el Sargento Puclla una noche antes de la emboscada a la patrulla en Erusco, localidad de la provincia de Victor Fajardo en Ayacucho, Puclla le había entregado una carta para que se la diera a su madre si algo sucedía, como era costumbre entre los soldados y su capitán, pero no se imaginaria que los malditos terrucos iban a hacer miserable su destino. Y ahora como le digo a la vieja que Vicente se ha muerto?, Como le digo que le cayó una granada que le voló las piernas, y después lo alcanzaron los terrucos y le metieron bala hasta que se les agoto las caserinas? como le digo que vivirá sola y se morirá pronto pues no tendría hijo que vele por ella?
Meditaba el capitán Gonzales mientras bajaba el féretro de Puclla y de otros soldados mas que llegaron al aeropuerto de Lima en un helicóptero del grupo aéreo N°8 del Ejercito, ataudes cubiertos con la bien merecida bandera peruana, pero que ni eso, ni los honores militares, ni la indemnización económica podrán devolverle la vida a un hombre que peleo por la patria contra esa lacra social que destruye el Perú poco a poco...
Tomada de "Ojos Azules"

1 comentarios:

Troba dijo...

Yo vivo en un tiempo de guerra,
yo vivo en un tiempo sin sol.
Sólo quien no sabe las cosas es un hombre capaz de reír.
Es un tiempo de guerra,
es un tiempo sin sol.
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Esas heridas nunca se cerrarán, y para voltear la página, primero hay que leerla.

El homenaje a los soldaditos que siempre ponen el cuerpo en tiempos de guerra, mientras los demas comemos y bebemos ...
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contracorriente?
A veces pareces la misma corriente, prolongadora del pasado que canta el paraiso de hoy ... pero en este post no ha sido así.

Saludos